sábado, 8 de octubre de 2011

Mesa #07. Viernes 10/09/2010 21:50

─¿Puedo probar?
─Sí... bueno... como quieras.
─¡Mmmmmmmmmmmmm!
─¡Pero si es agua!
─Ya lo sé.
─¡Y tú también has pedido!
─La tuya sabe mejor...
─¡Pero si son de la misma marca!

Mesa #10. Martes 14/03/1995 19:31

─Esos cuadros están torcidos.
─No lo están.
─¡Que sí! Y ahora mismo voy a levantarme para ponerlos todos rectos.
─¡Hazme el favor de dejar los puñeteros cuadros en paz! No estás en casa.
─¡Pero me molestan a la vista!
─Pues no los mires.
─Es que no puedo evitarlo.
─Pues mujer, ¡concéntrate en otra cosa!
─¿Como por ejemplo?
─Pues... Por ejemplo, en las servilletas.
─Vale... Las servilletas... Oye, son todas irregulares.
─¿Qué?
─Las servilletas. Fíjate, no son cien por cien cuadradas. Además, el dibujo está descentrado. ¿Por qué les costará tanto hacerlas bien?
─Pues yo las veo correctas.
─Es que tú nunca has sido un perfeccionista.
─Por eso me casé contigo.

Mesa #02. Sábado 8/10/2011 20:45

─Hola Alma, ya estoy aquí otra vez.
─¡Aishhh!
─Tranquila, no vengo a preguntarte nada esta vez. Ya no me apetece.
─¡Aishhh!
─Sé que ni tú me comprendes, no puedo reprochártelo. Yo tampoco entiendo por qué. Me siento mal, no logro ser feliz aun teniéndolo todo. Me hago pequeñito y siento que el mundo entero vale más que yo. Ellos pisan fuerte mientras que yo no sé ni si tengo pie.
─¡Aishhh!
─Pienso de verdad que demasiadas veces no he sentido cerca un hombro, un brazo, un simple dedo, ni tan siquiera pidiéndolo, y no me parece justo. Odio esta imagen de pobre hombre, qué penita da. No puedo soportarlo más.
─¡Aishhh!
─Me hubiese gustado que las cosas hubieran sido distintas, alma. De veras que lo intenté. Pero mi cabeza no quiere avanzar. Dentro de unos días todo volverá a la normalidad y podré coger fuerzas para subir, pero también sé que volveré a tropezar y a asquear a quien me rodea. 
 ─¡Aishhh!
 ─Algunos lo intentan, claro que sí, pero ya se han acostumbrado a esta noria y han perdido fuerza, asumiéndolo como normal. Y mientras tanto yo sigo sintiéndome muy pequeñito. Y no comprendo por qué. 
 ─¡Aishhh!
 ─Y es que, alma, los avances son tan lentos, tanto... Tú sabes que soy un hombre fuerte, puedo luchar contra cualquier adversidad, pero esto es tan largo que ha podido ya conmigo. Estoy agotado. Cansado de ver cómo chorradas son para mí grandes triunfos que celebro solo, en mi interior. Cansado de ver cómo los demás son tan perfectos, tan maravillosos, tan dioses que por sí mismos parecen llevar el mundo en volandas. A veces me miran con cara de no comprender por qué estoy así por cosas tan simples que todo el mundo siente en un momento o en otro y yo intento no mirarles a la cara para que su mirada de incomprensión no me taladre el corazón. Pero yo sigo siendo perfecto en silencio. Sólo yo sé todo lo que siento y que nadie podría comprender. Sé por qué hago y deshago cada cosa aunque no comparta mi propio modo impulsivo de actuar.
─¡Aishhh!
─Estoy harto de ser bueno, de sentir la belleza tan intensamente, de querer hacer bien las cosas y por una memez acabar cagándolo todo, una y mil veces en un carrusel que no acaba jamás. Ya no puedo más. Ya no quiero seguir aturdiendo a nadie.  Estoy demasiado cansado, alma.. Sólo he venido a despedirme. Gracias por todo. Eres la única que siempre entendió... Hasta siempre.
─¡Aishhh!

viernes, 7 de octubre de 2011

Mesa #07. Sábado 12/06/1983 20:14

─¡Me apetece filete de avestruz!
─Aquí no sirven avestruz; esto es una cafetería, no un restaurante exótico.
─Pues comprame una caña de pescar galaxias.
─¡Qué pesadito estás!
─¿Sabías que en Suiza los terraplenes sonríen al ver a los lapislázulis pasar?
─Mira, te vas a tomar esta ensaimada que está bien rica.
─¿Puedo mojarla en magma lunar?
─No, no puedes.
─¿Y sacarme un ojo y tratar de introducirla por mi oquedad sideral?
─Tampoco.
─Pues beberé agua.
─¿Ves? Así me gusta, que hables con coherencia. Estabas dando la nota con tanta incongruencia.
─Pero que sea agua pesada, sin gas. El gas lo llevo yo en el culo y me parece mucho mejor que el que ponen en las botellas de cristal salpimentado. ¡Cómo ríen las campanas cuando se caen y comienzan a volar!
─Ya estamos de nuevo.
─¿Estoy sonriendo? Es que como no me veo...
─No, no sonríes.
─¿Y ahora?
─Sí, ahora sonríes, y deja de hacerlo porque da miedo verte.
─Quiero comprarme un sacapuntas para romper cristales y darles forma de manzana roja celeste. No me sirven cualquier sacapuntas. Ha de ser oblongo y de madera de pino americano en su base. ¿Sabes? Me gustan las garzas cuando pellizcan a sus crías dentro de esos huevos blandos como el granito.
─Chico, espero que el efecto del tripi que te has tomado te dure poco, porque me espera una noche de perros contigo.
─¿Tengo los ojos abiertos? Es que no me encuentro la cara.
─¡Los tienes abiertos y me tienes harto!

Mesa #02. Martes 11/02/1997 16:30


─Oh, my God! Have you seen it?
─What?
─Don't you listen it?
─It's raining? All that noise is rain?
─Yes! 
─But.. then... we can't arrive to the airport!
─Uf... We haven't brought our umbrellas. It's impossible!
─And Steven Spielberg is waiting for us at Chicago. We can't lost this opportunity!
─Yes, I know. I'm thinking on... Waiter, please!
─¿Yo? ¿Es a mí? Diga, diga, buen...
─Do you have a car? 
─¿A car qué es lo que es? Ah, un coche.  Sí, claro.
─Can we borrow it?
─¿Cómo? ¿Pero qué dice? ¡Cómo voy a prestárselo! ¡No podría volver a casa!
─Ok. Listen to me....
─La, la, la, laaaa... Qué gusto da tratar con estos extranjeros. Tengo dólares para comprarme un coche nuevo y todavía me sobra para acabar de pagar los plazos de la parabólica. ¡Guau!
─Oh, Gizmo...We must buy some raincoats as big as our ears! All our trips finish badly!!!
─Yes, Stripe... You're right...

Mesa #10. Lunes 22/06/2009 15:23

─Me he enamorado de nuevo.
─¡Qué dices!
─Lo que oyes.
─¿De tu Paco?
─¡No, de mi Paco no!
─Entonces... ¿de quién?
─De Petunia Margarita.
─¿Petunia Margarita? ¿No es la chica que te hace las faenas?
─Si, ésa. Es más, la otra tarde acabé en la cama con ella.
─¿En la cama?
─Sí, haciendo el amor.
─¿Y como fue que acabaste haciendo el amor con ella?
─Huy, fue todo muy rápido. Verás, ella estaba limpiando la habitación, yo salí de la ducha, del susto se me cayó la toalla al suelo, nos cruzamos las miradas, me sonrió y...
─¡No me lo puedo creer!
─Pues oye, que me gustó. ¡Qué puñetas! ¡Me volví loca del gusto! Ayer repetimos... ¡dos veces! Ahora me dice que está muy enamorada. Hasta me ha pedido que me vaya con ella a su tierra.
─¿Al Perú?
─Sí, al Perú. Con lo que gana aquí se ha comprado una casita en su aldea y me ha dicho que allí estaríamos las dos muy bien, juntas, con su madre y sus hijos.
─¡Tú estas loca!
─¡Ay no, que me tiene loquíta! Es que mira, con mi Paco ya no había más que hacer. Es tan triste en la cama... Si por lo menos fuese un poco más bruto... A veces me parece estar haciéndolo con un muerto.
─No digas burradas, mujer. Supongo nunca habréis hablado de ese tema. Ya sabes que incluso hay especialistas que os ayudarían a buscar nuevas vías en vuestras relaciones sexuales.
─Pues mira, sin especialistas ya he encontrado la solución. Mi Petunia Margarita sabe lo que necesito. ¡Es tan ardiente en la cama, tan amorosa, me dice unas cosas más bonitas!
─¿Y tu Paco no te las dice?
─Mi Paco nada, ni gruñe. Fíjate que hasta creo que es maricón...
─Bueno, y tu lesbiana.
─¿Lesbiana? ¿Qué dices! ¡Oye, no te confundas y menos me insultes! A mí no me gustan las mujeres. ¡A mí me gusta Petunia Margarita!

Mesa #07. Viernes 16/04/1976 19:22

─No sé qué hacer con él, me tiene harta, todo el puto día arriba y abajo con la guitarra de marras. Encima, sus amigos le incitan a que se la lleve a fiestas y reuniones para que la toque un rato. ¿Un rato? ¡Y una mierda! Conciertos de hasta tres horas que acaban con mis tímpanos por no decir con mi paciencia. ¡Estoy de cantautores hasta los mismísimos ovarios! ¿Te puedes creer que salgamos donde salgamos siempre somos tres: él, la guitarra y una servidora? Y no se puede estar quieto, no... Estamos los dos hablando tranquilamente y de repente saca el instrumento de la funda y, o bien se pone a afinar cuerdas o bien a tocar acordes. Y esa uña tan larga que se ha dejado... Estoy un día por cortársela mientras duerme. Ahora que lo dices... Y de paso aprovechar para arrojar la guitarra al contenedor de basura. Mira, que me lo quiero mucho pero este tío está enfermo de la cabeza o algo por el estilo.
─Pero, ¿has intentado decírselo?
─Sí, hasta le he dado un ultimátum pero ni caso. Me dice que estoy loca, que me obsesiono de forma compulsiva con sus cosas... Yo, compulsiva. Oye, ¿te vas a comer lo que te queda de bocadillo?
─Bueno sí, pero si tienes hambre...
─Gracias, es que tiene muy buena pinta y te veía desganada. Yo siempre tengo hambre. Fíjate que cuando me acabe tu bocadillo estoy por pedirme un par de Donuts y una ensaimada de las de cabello de ángel... No te asustes, ¿vale?, pero ya verás que como mucho. ¡Me encanta comer! Me pasaría toooodo el día comiendo.
─Pues ya me dirás tu secreto.
─No sé, debe de ser el metabolismo.
─¡Pero si estas hecha un fideo!
─Pues arréglate la vista porque yo siempre me veo muy gorda.

Mesa #08. Jueves 07/07/1977 04:15


—Ñick, ñick, ñick, ñick.
—¡Miauuuuuuu! ¡Fúuuuu!
—¡Hiiii, hiiii, hiiii!

Mesa #08. Lunes 08/09/2008 17:45


—Oiga, señor, perdone pero me parece una falta de respeto a esta niña que diga esas barbaridades, por más que esté al teléfono. Es una cerdada. ¿No puede esperar a que no esté delante para decir esas burradas?
—¿Y a ti qué te importa? Digo lo que me da la gana.
—Es asqueroso. ¿Le has oído, Mari? Qué asco, ha dicho palabras que... Pobre niña...
—La niña no se entera, señora. Es sorda.
—¿Ah, sí? ¿Y cómo es que habla si es sorda?
—¡Bah, callaos ya, zorras!
—¡Cerdo de mierda! ¡Camarero, cóbrenos que nos vamos de aquí, no queremos estar junto a cerdos pervertidos!
—Eh, tú, no insultes a mi papá. Dice lo que quiere, y yo tampoco soy tan pequeña; sé perfectamente lo que es una polla y para qué sirve, ja, ja, ja. Papá, porfa, pídeme ya el té con magdalenas...

Mesa #05. Miércoles 06/01/2010 00:43


—Entra, entra. Aquí estaremos mejor.
—Disculpen, pero estamos cerrando.
—Por favor, déjenos estar un momento. No tomaremos nada ni molestaremos... Verá, es sólo un momento... Es que nos siguen.
—Lo siento, voy a cerrar. Además, no quiero problemas en mi bar.
—Pero si no le vamos a dar ningún problema, se lo juro. Si podemos quedarnos aquí mientras usted cierra no ocurrirá nada en absoluto, se lo garantizo.
—Lo siento, tienen que salir.
—¡¡Nos van a matar!! ¿Comprende? ¡Si nos echa a la calle nos matarán!
—¡Eh! ¿Qué hace? ¡Salga de la barra! ¡Fuera de aquí! ¡Fuera!
—Mire, hemos sido amables pero no nos vamos a ir, quiero que lo entienda. Éste está un poco histérico pero yo soy más tranquilo. Espero que me entienda, no quisiera tener que sacar... esto.
—¡Dios mío! Venga, tranquilícese. Siéntense en la mesa. Esperaremos, de acuerdo.
—Esa es la actitud.
—Cerraré la puerta.
—Y apague también las luces, por favor.
—¿Y no falta uno de ustedes?
—¿A qué se refiere?
—Bueno, ¿dónde está Gaspar?
—¿Gaspar? ¡Ah! Gaspar está muerto. Y usted... está haciendo muchas preguntas, así que tenga cuidado.
—Lo siento, pero creo que no deberían ustedes cometer delitos vestidos así.
—Si nos hubiera visto en marzo vestidos de islamistas seguro que no habría dicho eso.
—Bueno, es que no es lo mismo. Los Reyes Magos traen regalos... Tengo un hijo de cuatro años que esta noche se ha acostado con toda la ilusión. Y ustedes están atentando contra esa ilusión... Además, yo debería irme de este bar en la calle del Peregrino, 33, pero si usted me apunta con un arma yo...
—Ya está bien de tanta cháchara. Ve a la barra y tráenos algo de comer. Joder, estoy hambriento.
—¡Y yo! Venga, papaíto, muévete. Pero antes... ¿Qué tienes en la mano? Trae acá ese teléfono, cabrón. ¡Qué hijo de puta! Tenía una llamada puesta a la policía...
—¡Mierda! Jodido imbécil... Vamos, pégale un tiro y larguémonos de aquí.
—Un tiro no, no, por favor. Les juro que no diré nada. Mire, mire cómo tiro el teléfono al suelo. Lo rompo y ya está, no podrán localizarme.
—Pero si les ha dicho la calle y el número. Qué puto listillo. No soporto a esta gente. ¡Venga, mátalo ya y vámonos que estarán al llegar!