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viernes, 2 de diciembre de 2011

Mesa #10. Domingo 15/08/1993 20:46

─Tengo novio...
─¿Ah, sí? Qué bien, cuenta.
─Pero es en el plano astral. Aunque también lo conozco en persona. Es mi jefe.
─¿Qué? No entiendo...
─Sí, yo lo presiento en el plano astral. Me ama con locura y sufre mucho por mí. Llora y todo porque se siente impotente, ya que en el plano terrenal no puede hacer nada. Es que es muy fiel a su esposa.
─¿Cómo?
─Lo que sucede es que lo nuestro ya está cruzando fronteras y ahora, en este plano, está empezando a sentir algo por mí. El otro día alguien picó a la puerta de mi casa, me refiero al interfono. Sé que era él.
─¿Pero lo pudiste ver?
─No me dio tiempo pero era él. Puede ver un coche como el suyo cerca, aparcado, con alguien dentro. Bueno por lo menos era el mismo modelo y el mismo color.
─Me estas dejando entre asustada y anonadada.
─En el plano astral ya hemos hecho el amor. Muchas veces. Cuando llego a la oficina noto que hay algo extraño porque no me mira a los ojos. ¿Crees que es por vergüenza?
─No sé, chica...
─Yo creo que lo hace para disimular. A veces me sonríe. Lo hace de forma especial sobre todo cuando nos vamos todos para casa. Sé que es una señal. Lo hace para decirme que luego nos veremos en el plano astral y que seremos felices como nunca.

martes, 29 de noviembre de 2011

Mesa #07. Lunes 19/10/2009 15:21

─¡Jo tías vengo super acongojada...! ¡No os vais a creer lo que me acaba de pasar!
─¡Wuaaaala tío sí, se te ve muy mala cara¡!
─Anda siéntate con nosotras y tómate un “aguas”. ¿Qué te ha pasado?
─Eso ¡No nos tengas en ascuas!
─Pues no veas tías ¿os acordáis del pavo ese que conocí el sábado en la discoteca?
─¿Ese tan guapo con el que te fuisteis en su descapotable?
─¿El del cinturon Dolce & Gabbana?
─Sí, tías ese. Pues veras, esta mañana se ha presentado en mi trabajo a decirme que ya no quiere salir conmigo, que lo nuestro fue pasajero y que espera que seamos muy buenos amigos.
─ !Wuaaaaaala¡ ¡Muy fueeeeerte tío!
─Lo más.
─Ya os digo. Estaba tan flipada con la situación que no pude reaccionar. No me dio tiempo de decirle que aquella no era la mejor forma de cortar una relación tan especial ¿Qué se había pensado? ¡Por lo menos, si quería cortar conmigo, que hubiese tenido la dignidad de decírmelo con un mensaje por el móvil!

Mesa #10. Jueves 13/07/1995 19:32

─¿Me perdonas?
─Te perdono.
─¿Y por qué me perdonas?
─Pues ahora que lo dices, no lo sé... ¿Crees que debería enviarte a la puta mierda?
─¿Me lo merezco?
─¿Tú qué crees?
─Pues sí, mucho, pero yo te perdono y si tú no me perdonas serás un necio y una basura y la gente se reirá de ti, te odiarán y acabarán sintiendo compasión por mí, aunque haya sido yo quien te haya hecho las mil y una perrerías...
─Vale, pues entonces te perdono.
─Gracias. ¿sabes? te amo mucho. Por cierto, hoy no me esperes despierto que he quedado con uno para darme un revolcón y después reírnos de tu cara.
─Descuida mi vida, dejaré la luz del recibidor encendida no sea que te tropieces con el mueble de la entrada y te hagas daño en el pie.
─¡Qué bueno eres! ¡Te amo!
─¡No, yo te amo mucho más! Ya sabes que sin ti soy una sombra en la oscuridad.

lunes, 28 de noviembre de 2011

Mesa #10. Domingo 11/12/1983 22:40

─¡Eres una puta yonqui!
─¡Es que me tienes enganchao!
─¡Pues te voy a dejar!
─¡No, que me entra el mono y me pongo mu chunga!
─No sé qué voy a hacer contigo...
─Darme más de ti...
─La culpa es mía, ya te dije que soy muy tóxico...
─Ya, y yo mu vulnerable...

jueves, 17 de noviembre de 2011

Mesa #10. Lunes 02/04/2007 09:33

─Ahora te vas a acabar el café rapidito y te casas de inmediato conmigo.
─¿Y quién te dice que voy a hacer eso?
─Una amiga rusa llamada Makarov que te está apuntando directamente a los huevos.

lunes, 14 de noviembre de 2011

Mesa #07. Jueves 08/01/1998 18:03

─Ahora te levantas, sales afuera, te acercas a ella y la saludas.
─Pero es que es muy fea.
─Y tú muy poco caballeroso, sobre todo quedando con ella para luego darle un plantón.
─De eso trata gran parte de las citas a ciegas ¿no?
─A saber lo que le has dicho de ti.
─La verdad.
─Y voy yo y me lo creo.
─Piensa lo que te dé la gana.
─Mírala, la pobrecita. Con el frío que hace y la tienes de pie temblando de frío junto al seto, esperándote. Lo más seguro es que haya ido ayer a comprarse ropa nueva y para estrenarla este día tan especial. No tienes vergüenza.
─Pues quédatela tú.
─Es demasiado joven para mí. Sabes que me van más las maduras.
─Pues insisto, esta tipa no me gusta y se va a quedar ahí hasta que se aburra.
─Pues luego no te quejes si a ti te hacen lo mismo.
─Nunca me lo han hecho.
─Un día puede sucederte.
─De momento no ha pasado. Además me daría igual. Tías hay para dar y repartir.
─Me está entrando una pena verla allí... Mira, si no te gusta no quedes con ella. Por lo menos ten la suficiente honradez para salir y decírselo a la cara. O eso o podéis incluso entrar y tomar algo juntos, haceros amigos, descubrir inquietudes... A mí me parece una chica muy simpática.
─Pues yo le quitaría el noventa por ciento de su ser y el resto lo obviaría.
─Eres muy cruel, ¿sabes? Y estoy muy seguro de que ésta no es la primera vez que lo haces.
─Pues has acertado. Por lo menos un par por semana. Me gusta ver cómo las mujeres, sobre todo las feas, sufren por mí.
─Me estás empezando a dar asco.
─¿Asco? ¿Y de quién crees que he aprendido todo esto, papá?


martes, 18 de octubre de 2011

Mesa #10. Martes 16/12/1986 18:44

─Concéntrate.
─¿Otra vez?
─Sí, niña, quiero ver cómo estamos sincronizadas.
─Vaaaale.
─Piensa un número.
─Ya lo estoy pensando.
─Calla, no hables que se me va... ¡Espera! ¡Creo que lo veo! ¿Es el cinco?
─No.
─Vaya, bueno, no te preocupes, lo intento de nuevo. Concéntrate.
─Ok.
─Oye, pues me vuelve a salir el cinco, pero está como invertido.
─Pues no es el cinco y la única invertida aquí eres tú, guapa.
─Mira quién habla, la que me calienta los pies cada noche en la cama.
─Venga, ahora me toca a mí. Piensa en una letra...

domingo, 9 de octubre de 2011

Mesa #07. Sábado 27/06/1998 16:21

─¿Y qué me has dicho que eres?
─Un Egregor.
─Un Egregor... ¿Y eso qué es?
─Verás, soy una energía astral, un ente creado por un mago, hechicero o brujo cuya misión es ayudar o enturbiar la vida de los seres vivos.
─Y en mi caso es...
─Enturbiar.
─¿Por qué?
─¿Recuerdas a un tal Jose Javier? Un chico con el que estuviste saliendo durante...
─Seis años... Sí, quién lo iba a olvidar...
─Pues él es el responsable de que, hasta el día de hoy, esté aquí atormentándote.
─Ya.
─¿No te lo crees?
─No. Bueno, tal vez, de Jose Javier puedo pensar cualquier cosa, incluso de su madre...
─Pues piensa, ella fue la que pagó el conjuro.
─Hija de puta...
─Mal bicho, sí.
─¿Y en qué consiste tu trabajo si se puede saber?
─Pues en concreto en hacerte la vida imposible; no sólo a ti, sino a los de tu entorno para que se alejen de tu lado y te quedes más sola que la una...
─Muy bonito...
─Además debo alimentarme de tu energía vital para, de esta forma, reforzarme y de paso consumirte hasta hacerte morir. Ya te puedes imaginar entonces el porqué de esos intensos dolores de cabeza, la halitosis, las diarreas ácidas o los pinchazos inesperados por toda la espalda.
─¿Y las caídas por las escaleras?
─Sí, también. Son mi especialidad. Lamento mucho que aquella mañana te rompieras las piernas y tres costillas y te quedases sin trabajo porque no pudieras llegar a la entrevista... No sé si lo sabías, pero aquel era un muy buen trabajo para tu carrera, excepcional, muy bien pagado.
─Que lo lamentas... ¿ME DICES QUE LO LAMENTAS?
─¡Cálmate, no hace falta que llames tanto la atención!
─¿Ahora me pides que me calme? ¡Habrase visto semejante caradura! Por tu culpa me he pasado un año en un hospital, he pillado tres neumonías, una pulmonía doble, una ciática, dos infecciones de orina, una bonita colección de piedras en los riñones que ya más quisiera un museo de paleontología para su colección; sin olvidarnos del horrible e incontrolable ataque de vómitos en mitad del banquete de boda de mi mejor amiga.
─Te olvidas de las pesadillas...
─No me lo recuerdes. Un mes entero sufriendo espantosas pesadillas todas ellas protagonizadas por pirañas con un hambre endemoniada. ¡Ah, y no te olvides de la vez que casi muero electrocutada dentro de la bañera!
─Oye, con eso último yo no tuve nada que ver. Te dejaste el depilador eléctrico enchufado encima del respaldo mientras tratabas de buscar una toalla porque te había entrado jabón en los ojos.
─¡Me había quedado dormida porque tu me habías dejado sin energía en lo que llevaba de día!
─Bueno, sí, es cierto. Entonces fue culpa mía...
─¿Y ahora te apareces ante mí para qué? ¿Para regocijarte?
─No, no es mi intención. En absoluto. Verás, déjame que te explique. Durante este periodo de tiempo que hemos estado juntos ha sucedido algo, una cosa que no esperaba ni pretendía que fuera a suceder y tenía que decírtelo. Verás... Estoy locamente enamorado de ti.

viernes, 7 de octubre de 2011

Mesa #10. Lunes 22/06/2009 15:23

─Me he enamorado de nuevo.
─¡Qué dices!
─Lo que oyes.
─¿De tu Paco?
─¡No, de mi Paco no!
─Entonces... ¿de quién?
─De Petunia Margarita.
─¿Petunia Margarita? ¿No es la chica que te hace las faenas?
─Si, ésa. Es más, la otra tarde acabé en la cama con ella.
─¿En la cama?
─Sí, haciendo el amor.
─¿Y como fue que acabaste haciendo el amor con ella?
─Huy, fue todo muy rápido. Verás, ella estaba limpiando la habitación, yo salí de la ducha, del susto se me cayó la toalla al suelo, nos cruzamos las miradas, me sonrió y...
─¡No me lo puedo creer!
─Pues oye, que me gustó. ¡Qué puñetas! ¡Me volví loca del gusto! Ayer repetimos... ¡dos veces! Ahora me dice que está muy enamorada. Hasta me ha pedido que me vaya con ella a su tierra.
─¿Al Perú?
─Sí, al Perú. Con lo que gana aquí se ha comprado una casita en su aldea y me ha dicho que allí estaríamos las dos muy bien, juntas, con su madre y sus hijos.
─¡Tú estas loca!
─¡Ay no, que me tiene loquíta! Es que mira, con mi Paco ya no había más que hacer. Es tan triste en la cama... Si por lo menos fuese un poco más bruto... A veces me parece estar haciéndolo con un muerto.
─No digas burradas, mujer. Supongo nunca habréis hablado de ese tema. Ya sabes que incluso hay especialistas que os ayudarían a buscar nuevas vías en vuestras relaciones sexuales.
─Pues mira, sin especialistas ya he encontrado la solución. Mi Petunia Margarita sabe lo que necesito. ¡Es tan ardiente en la cama, tan amorosa, me dice unas cosas más bonitas!
─¿Y tu Paco no te las dice?
─Mi Paco nada, ni gruñe. Fíjate que hasta creo que es maricón...
─Bueno, y tu lesbiana.
─¿Lesbiana? ¿Qué dices! ¡Oye, no te confundas y menos me insultes! A mí no me gustan las mujeres. ¡A mí me gusta Petunia Margarita!

miércoles, 5 de octubre de 2011

Mesa #10. Domingo 05/12/2010 17:35

─Te quiero, Paquita.
─Yo también, Leopoldo.
─Pues abandona a tu familia y marchémonos lejos a disfrutar de nuestro amor.
─¿Estas loco? Si me voy, ¿quién cuidará a los nietos de mi hija?

Mesa #07. Domingo 06/06/1999 18:06

─Estoy muy nerviosa.
─No te preocupes, para mí también es la primera vez.
─¿En serio?
─Sí. Nunca me ha gustado ir a ligar por discotecas, allí no se puede hablar.
─Es cierto. Sin embargo, un café como éste es perfecto para que dos personas se conozcan mucho mejor y puedan intimar.
─Tienes los ojos muy bonitos.
─Gracias, como los de mi madre.
─Te has ruborizado.
─Es que soy muy tímida.
─Lo siento.
─No te preocupes, supongo que tendré que acostumbrarme.
─¿Has tenido muchas parejas?
─No, en realidad no. ¿Tú?
 ─Relaciones serias ninguna. Ahora estoy buscando una mujer para sentar la cabeza y sobre todo para que me haga padre. Huy, perdona si ves que voy demasiado rápido. Pero no me quiero hacer viejo y no poder disfrutar de mi paternidad.
─¿Viejo? Pero si se te ve muy joven.
─ No creas. Sí, me conservo muy bien, lo sé. ¿Va, qué edad me echas?
─Pues ahora no sabría decirte... ¿Treinta? ¿Treinta y dos? Yo tengo veintiocho y no me considero
mayor.
 ─ Muchas gracias por el cumplido, ¡pero da la casualidad que hoy es mi cumpleaños! 

─ Huy, que casualidad! ¡Felicidades! ¿Y cuántos cumples?
─ Sesenta y seis
─¡Sesenta y seis!
─¿Te molesta?
─No, en absoluto. Sólo vuelvo a decirte que no lo parece. ¿Cómo haces para parecer tan joven?
 ─Debe de ser mi naturaleza porque nunca he sido muy bueno con mi salud. Pero, ya te digo, eso ya pasó, ahora quiero sentar cabeza y dejar mi simiente en este planeta. Me gustaría que mi hijo fuese alguien muy importante, un luchador, un guerrero implacable; alguien de quien sentirme  orgulloso, alguien que viniese a inculcar nuevas ideas, destruir, aportar una nueva era llena de  caos, de dogmatismo de...
─¿Y si fuese niña?
─¿Eh?
─Si fuese una niña.
─Pues no me lo he planteado. Pero tampoco estaría tan mal.
 ─A mí me gustaría ser madre también. Pero me gustan más la niñas que los niños. Son más dulces, más cercanas, más...
 ─Pero son menos guerreras que los niños. A ellos les gusta la política, la milicia. A la niñas les gusta más dialogar.
─A mí me gustaría que mi hija se hiciese de una ONG o misionera y así ayudar al prójimo.
─¿ONG? ¿Misionera?
─Yo siempre pensé que acabaría siendo monja. Oye, ¿crees en Dios? ¿Te casarías por la Iglesia?
 ─Vamos a ver, vamos a ver... En primer lugar, las monjas son seres aberrantes, hay que desconfiar siempre de ellas, son peores que un dolor de muelas. Segundo: desgraciadamente, creo en Dios, ya que no creer en él sería una contradicción por la parte que me toca... Y tercero: no, casarme por la iglesia nunca. Prefiero un millón de veces que me case un alcalde que por lo menos está mucho más acorde con mis creencias.
 ─No, si a mí eso de casarme por la Iglesia me da igual. Yo con tal de tener un marido que me quiera.
─Y por lo menos un hijo.
─Bueno, si eso es importante para ti...
─Lo es. Mucho.
─Y a todo esto, ¿a qué te dedicas?
 ─Vendo cosas, también las compro. Soy como una especie de prestamista, pero de mucho nivel. Sólo trabajo con gente ambiciosa y adinerada. Los pobres no me interesan. Ellos no son de fiar y nunca tienen nada que ofrecerme.
─Pues, yo ahora estoy en el paro. Pero me he puesto a estudiar inglés y contabilidad en una academia porque nunca se sabe las oportunidades que te puede dar la vida. ¡Igual, quién sabe, hasta el destino te puede llevar a conocer a alguien importante!
─No lo sabes tú bien...

lunes, 3 de octubre de 2011

Mesa #10. Jueves 15/08/1996 11:20

—Hola ¿cómo estás?
—¿Cómo crees que estoy?
—Ya. Lo siento.
—Ahora dirás que no era tu intención...
—Podemos ser amigos.
—Imposible.
—¿Cómo puedes decir eso? Yo aún te quiero y no deseo perderte.
—Menudo cínico.
—Pero...
—Vamos a ver: me llamas, me dices que lo nuestro no tiene futuro, que te has enamorado de otra persona y ahora vienes y me dices que me quieres. ¡Y que quieres que seamos amigos! No se qué hago aquí escuchándote.
—Por favor, no te vayas.
—¿Por qué? Has venido con compañía, ¿no es así? Está ahí afuera esperándote en el coche, en una  esquina o en un banco tomando el sol de la tarde.
—Sí, es cierto, me está esperando. Pero me ha dicho que esperará todo el tiempo que haga falta  hasta que esto esté solucionado.
—Hasta que esté solucionado...
—Sí.
—Para ti, para que puedas dormir con tranquilidad y no te corroa la culpabilidad. Ahora sí me marcho.
—Espera... ¿Y lo de ser amigos?
—¡Que te den! Que tu angustia se te pudra en el estómago y te duela a rabiar. Ah, y si me ves un día por la calle ni me saludes. Yo no pienso hacerlo.