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jueves, 13 de octubre de 2011

Mesa #07. Sábado 30/06/2001 21:10

─... tenía una pelota de ping pong insertada en el interior de la vagina y no podía salir!
─Ja, ja, ja... ¡A quíen se lo ocurre! ¡Pero si a las que se dedican a eso las entrenan desde muy jóvenes!
 ─Pues no veas... La pobre mujer con sus ochenta y cinco años... Qué cara de vergüenza llevaba. Nosotras, en el office, animándola mientras ella, despatarrada y disfrazada de oriental, trataba de empujar con todas sus fuerzas para que la pelotita se asomase, aunque fuese un mínimo, y así poder pillarla con las pinzas...
─¡Hola, chicos!
─¡Hey, Laura, tú por aquí!
─Siéntate a mi vera que hay sitio.
─Pues que me he venido a este lado de la mesa porque desde el otro no se os escucha hablar.
─¿Qué dices?
─¡Eso no puede ser cierto!
─Sí, no miento. Observad: ¡hey, los del fondo! ¡¿A que no me escucháis nada?! ¡Eoooooo!
─¡Anda, si parece que hablan pero no se les escucha!
─¿Que estarán diciéndote?
─Ni idea... No se les oye.
─¡Mira! Ahora Antonio te está llamando con la mano para que vayas.
─¿Veis? Ok, me voy para allá, luego os cuento sobre Marisa... ¡Chao, hasta luego!

miércoles, 12 de octubre de 2011

Mesa #08. Sábado 30/06/2001 21:08


—Hola. Somos siete, quizá sea mejor juntar dos mesas, ¿no?
—Sin problemas. Esta está libre, las juntamos.
—Pues lo que te decía, que cuando Marisa estaba más entregada a la relación llega su ex y le dice que se ha enamorado de otra. ¡Pobrecilla!
—Pues sí. No, Antonio, anda, siéntate con nosotras que hace mucho que no nos vemos.
—¿De quién habláis?
—Nada, de Marisa. La pobre está fatal, con medicación y todo y se pasa el día encerrada en casa. No quiere salir, no quiere hablar con nadie. Dice que no quiere saber nada de los seres humanos.
—Bueno, ya se le pasará, como a todo el mundo. Al final siempre se sale.
—... O no, creo que le han tenido que poner vigilancia porque tenían miedo de que se tirara. Como vive en un cuarto...
—Pues hay mucha gente que se tira de un cuarto y no se hace nada. Igual le cae a alguien que pasa por la calle y lo mata, no sería la primera vez...
—Chsss. Escuchad.
—¿Qué?
—¿No os dais cuenta?
—¿Qué pasa?
—Por una extraña razón no se oye nada de lo que dicen estos.
—Anda, es cierto.
—Fíjate. Coincide con la otra mesa. ¿Lo ves? Voy a cambiarme de sitio a ver.
—Venga.
—Qué fuerte. ¿Qué es esto?
—Es increíble. ¡No se la oye! No insistas, Laura, no se te oye. ¡Que no se te oye! Claro, es absurdo, ella tampoco nos oye a nosotros. Hazle señas para que venga, es la única manera.
—¡Ven, ven! Ya viene.
—Alucinante, chicos, ¿verdad? ¡No os oía!
—Es como si alguien hubiese colocado una barrera de sonido entre esta mesa y la de al lado.
—Quizá en alguna parte estén flotando las conversaciones de los de la otra mesa...
—Quizá...
—Sí, es posible. Pero da miedo...

martes, 11 de octubre de 2011

Mesa #01. Miércoles 12/10/2011 08:46

─¿Qué haces escribiendo en la mesa?
─Siempre me gustó. Llevaba años sin hacerlo.
─¿Sin escribir en las mesas?
─Sin escribir.
─Podrías comprarte un cuaderno.
─Prefiero esta mesa.
─¿Por qué?
─Porque no me obliga a llevarme las ideas conmigo.
─Sabes tan bien como yo que mañana volverás aquí a desayunar.
─Cambiaré de mesa.
─Y de capítulo...
─¡Qué bien me conoces!