─Tú lo has visto, sabes que lo traía conmigo. Lo he dejado aquí, junto a mi, y seguía en este mismo lado de la mesa cuando nos hemos levantado para pagar.
─Chica, no sé, pregúntale al camarero a ver si él lo ha visto y lo ha guardado en algún sitio.
─Ya sabía yo que no debería haberlo sacado de casa. Mira que lo intuía, ¿eh?, pero hacía tanto tiempo que no lo llevaba conmigo que no sé por qué se me ha ocurrido pensar en traérmelo. Con la rabia que me da perder las cosas... Y lo peor ahora no es el hecho de perderlo, que ya es, sino tener que arreglar la documentación y hacer todo ese vía crucis interminable de renovación de papeles. ¡Ag! ¡Qué rabia!
─Hija, no sé, creo que te apegas demasiado a las cosas materiales. A fin de cuentas sólo era un marido más del montón, tan normal y corriente como otro cualquiera. ¿De verdad crees que te será muy difícil encontrar otro de repuesto?
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domingo, 18 de diciembre de 2011
martes, 13 de diciembre de 2011
Mesa #04. Miércoles 14/12/2011 23:43
─Siento haberos hecho venir hasta aquí, y más a estas horas.
─No te preocupes, pero creo que todos merecemos una explicación. No es que sea tu obligación, pero esto fue algo que comenzamos entre todos, y entre todos deberá continuar.
─No le hagas caso. Ya sabes que es un poco melodramática, y a la mínima cree que el mundo se acaba.
─Sé que no lo dice en serio, pero tiene razón. Merecéis una explicación de por qué he estado tanto tiempo ausente.
─Somos todo oídos, pero antes vamos a pedir algo para beber.
─¿No cerrarán dentro de poco?
─Si lo fueran a hacer nos habrían dicho algo. ¡Disculpe! ¡Para tomar nota!
─Ya tenemos a medio bar mirándonos...
─Calla, tampoco he gritado tanto... Sí, verá. Para mi será una cerveza, ¿y para vosotros?
─Pues serán dos cervezas.
─A mí una "sin", por favor.
─Por aquí dos tónicas.
─Yo prefiero no tomar nada.
─Pues así todo, muchas gracias.
─Bien, pues allá voy. Sé que no siempre hemos tenido mucha confianza. De hecho, quitando el caso de Alejandro, con los demás tengo una relación "profesional".
─Si sacáramos dinero de esto sí que sería una relación "profesional".
─¡Ja, ja, ja, ja!
─Todo llegará. La cuestión es que veo que Alejandro se ha portado bien, y no ha dicho nada sobre el motivo de mi ausencia.
─Me pediste no decir nada, y así lo he hecho.
─Y te lo agradezco mucho. Bien, pues allá voy... Me he casado.
─¿Cómo?
─¡Pero qué me estás contando!
─Como lo oís. Por fin he sentado la cabeza, y creí importante hacéroslo saber.
─¿Y quién es él?
─Tranquilos, de hecho viene para aquí. He quedado con él para que le conozcáis.
─¿Así de repente? Pero qué corte...
─No os preocupéis. Es bastánte simpático... ¿Qué hora es?
─Pues ahora mismo las doce en punto.
─Dijo que vendría justo al sonar las campanas...
─¿Cómo?
─Justo al sonar las campanas...
─No te preocupes, pero creo que todos merecemos una explicación. No es que sea tu obligación, pero esto fue algo que comenzamos entre todos, y entre todos deberá continuar.
─No le hagas caso. Ya sabes que es un poco melodramática, y a la mínima cree que el mundo se acaba.
─Sé que no lo dice en serio, pero tiene razón. Merecéis una explicación de por qué he estado tanto tiempo ausente.
─Somos todo oídos, pero antes vamos a pedir algo para beber.
─¿No cerrarán dentro de poco?
─Si lo fueran a hacer nos habrían dicho algo. ¡Disculpe! ¡Para tomar nota!
─Ya tenemos a medio bar mirándonos...
─Calla, tampoco he gritado tanto... Sí, verá. Para mi será una cerveza, ¿y para vosotros?
─Pues serán dos cervezas.
─A mí una "sin", por favor.
─Por aquí dos tónicas.
─Yo prefiero no tomar nada.
─Pues así todo, muchas gracias.
─Bien, pues allá voy. Sé que no siempre hemos tenido mucha confianza. De hecho, quitando el caso de Alejandro, con los demás tengo una relación "profesional".
─Si sacáramos dinero de esto sí que sería una relación "profesional".
─¡Ja, ja, ja, ja!
─Todo llegará. La cuestión es que veo que Alejandro se ha portado bien, y no ha dicho nada sobre el motivo de mi ausencia.
─Me pediste no decir nada, y así lo he hecho.
─Y te lo agradezco mucho. Bien, pues allá voy... Me he casado.
─¿Cómo?
─¡Pero qué me estás contando!
─Como lo oís. Por fin he sentado la cabeza, y creí importante hacéroslo saber.
─¿Y quién es él?
─Tranquilos, de hecho viene para aquí. He quedado con él para que le conozcáis.
─¿Así de repente? Pero qué corte...
─No os preocupéis. Es bastánte simpático... ¿Qué hora es?
─Pues ahora mismo las doce en punto.
─Dijo que vendría justo al sonar las campanas...
─¿Cómo?
─Justo al sonar las campanas...
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