─Todas las noches, cuando vamos a dormir, se escuchan ruidos extraños en el edificio.
─¿Qué clase de ruidos?
─Como si alguien subiera y bajara bolsas por la noche.
─¿No será eso? Algún vecino que esté trasladando cosas y prefiera hacerlo por la noche... ¿Tenéis sótano, buhardilla?
─Nada, no tenemos nada de eso. Es un edificio pequeño y todos estamos alquilados. Cada uno tiene su piso, y ya está.
─¿Y no bajará a tirar la basura?
─También pensamos eso. Pero nadie sale del portal.
─¿Y por qué no habéis salido al descansillo? Así resolveríais el misterio al momento.
─Eso hicimos el otro día pero, o bien el vecino es muy rápido y se metió en casa en cuestión de un segundo, o bien no era un vecino el que hacía esos ruídos.
─¿Y quién si no va a hacer esos ruídos?
─Pues...
─¡Venga ya! ¿Ya estás otra vez pensando en fantasmas? Siempre has sido muy infantil, Luis.
─Si hubieras oído lo que nosotros, seguro no decías lo mismo.
─¿Y Raquel opina lo mismo que tú?
─Ella está bastante asustada, porque, según ella, hay algo siniestro en todo esto...
─Sorpréndeme.
─Somos la única pareja normal del edificio. Tenemos a una vecina que no para de meter figuras de santos en su casa, y cada vez que abre la puerta huele a vela todo el rellano. Después tenemos a una que no para de gritar a alguien por teléfono. Creemos que es a su hija, pero no estamos seguros...
─Y qué más...
─Después hay un chico que debe de ser artista y para poco por casa. Y por último tenemos a una chica que se ha mudado hace poco...
─Casualmente, los sonidos empezaron al poco de mudarse esa chica.
─No necesariamente, pero podría ser una explicación.
─¡Ya está bien! No se puede ser tan infantil. De pequeños, siempre necesitaste que mamá te leyera cuentos de fantasía antes de dormir, y ahora que ella no está, parece que necesitas inventarte algo que te haga vivir.
─No es cierto.
─¡Sí que lo es! A ver, Luis, puedes contarme lo que quieras, pero no sé si el que gastéis tanto tiempo de vuestra vida en cosas como estas afecta a vuestra relación. ¿Raquel y tú estáis bien?
─Pues claro que estamos bien, Pedro. Pero tienes que creerme; cuando te digo que esto no es normal, no lo es.
─Bien, pongamos que no puedes resolver el misterio de los sonidos nocturnos por ti mismo. ¿Qué vas a hacer? ¿Llamar a un cazafantasmas?
─Sé que es difícil de comprender... Mira, ¿qué te parece si hacemos una cosa? Quédate a dormir una noche.
─¿En vuestro minipiso de cuarenta metros cuadrados?
─El sofá es bastante cómodo...
─De acuerdo, ¿este viernes os viene bien?
─Tu sabrás. Eres tú el que se queda a dormir.
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martes, 13 de diciembre de 2011
Mesa #04. Miércoles 14/12/2011 23:43
─Siento haberos hecho venir hasta aquí, y más a estas horas.
─No te preocupes, pero creo que todos merecemos una explicación. No es que sea tu obligación, pero esto fue algo que comenzamos entre todos, y entre todos deberá continuar.
─No le hagas caso. Ya sabes que es un poco melodramática, y a la mínima cree que el mundo se acaba.
─Sé que no lo dice en serio, pero tiene razón. Merecéis una explicación de por qué he estado tanto tiempo ausente.
─Somos todo oídos, pero antes vamos a pedir algo para beber.
─¿No cerrarán dentro de poco?
─Si lo fueran a hacer nos habrían dicho algo. ¡Disculpe! ¡Para tomar nota!
─Ya tenemos a medio bar mirándonos...
─Calla, tampoco he gritado tanto... Sí, verá. Para mi será una cerveza, ¿y para vosotros?
─Pues serán dos cervezas.
─A mí una "sin", por favor.
─Por aquí dos tónicas.
─Yo prefiero no tomar nada.
─Pues así todo, muchas gracias.
─Bien, pues allá voy. Sé que no siempre hemos tenido mucha confianza. De hecho, quitando el caso de Alejandro, con los demás tengo una relación "profesional".
─Si sacáramos dinero de esto sí que sería una relación "profesional".
─¡Ja, ja, ja, ja!
─Todo llegará. La cuestión es que veo que Alejandro se ha portado bien, y no ha dicho nada sobre el motivo de mi ausencia.
─Me pediste no decir nada, y así lo he hecho.
─Y te lo agradezco mucho. Bien, pues allá voy... Me he casado.
─¿Cómo?
─¡Pero qué me estás contando!
─Como lo oís. Por fin he sentado la cabeza, y creí importante hacéroslo saber.
─¿Y quién es él?
─Tranquilos, de hecho viene para aquí. He quedado con él para que le conozcáis.
─¿Así de repente? Pero qué corte...
─No os preocupéis. Es bastánte simpático... ¿Qué hora es?
─Pues ahora mismo las doce en punto.
─Dijo que vendría justo al sonar las campanas...
─¿Cómo?
─Justo al sonar las campanas...
─No te preocupes, pero creo que todos merecemos una explicación. No es que sea tu obligación, pero esto fue algo que comenzamos entre todos, y entre todos deberá continuar.
─No le hagas caso. Ya sabes que es un poco melodramática, y a la mínima cree que el mundo se acaba.
─Sé que no lo dice en serio, pero tiene razón. Merecéis una explicación de por qué he estado tanto tiempo ausente.
─Somos todo oídos, pero antes vamos a pedir algo para beber.
─¿No cerrarán dentro de poco?
─Si lo fueran a hacer nos habrían dicho algo. ¡Disculpe! ¡Para tomar nota!
─Ya tenemos a medio bar mirándonos...
─Calla, tampoco he gritado tanto... Sí, verá. Para mi será una cerveza, ¿y para vosotros?
─Pues serán dos cervezas.
─A mí una "sin", por favor.
─Por aquí dos tónicas.
─Yo prefiero no tomar nada.
─Pues así todo, muchas gracias.
─Bien, pues allá voy. Sé que no siempre hemos tenido mucha confianza. De hecho, quitando el caso de Alejandro, con los demás tengo una relación "profesional".
─Si sacáramos dinero de esto sí que sería una relación "profesional".
─¡Ja, ja, ja, ja!
─Todo llegará. La cuestión es que veo que Alejandro se ha portado bien, y no ha dicho nada sobre el motivo de mi ausencia.
─Me pediste no decir nada, y así lo he hecho.
─Y te lo agradezco mucho. Bien, pues allá voy... Me he casado.
─¿Cómo?
─¡Pero qué me estás contando!
─Como lo oís. Por fin he sentado la cabeza, y creí importante hacéroslo saber.
─¿Y quién es él?
─Tranquilos, de hecho viene para aquí. He quedado con él para que le conozcáis.
─¿Así de repente? Pero qué corte...
─No os preocupéis. Es bastánte simpático... ¿Qué hora es?
─Pues ahora mismo las doce en punto.
─Dijo que vendría justo al sonar las campanas...
─¿Cómo?
─Justo al sonar las campanas...
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