─Mi libro tendrá, más o menos, cuarenta y tres capítulos. El problema es que me lo tomo con mucha calma.
─Claro.
─Llevo casi un capítulo escrito y creo que lo empecé hace... un año, sí.
─Claro, claro.
─Con lo cual, si aún me quedan cuarenta y dos, a esta velocidad, cuando lo termine tendré, más o menos, ochenta años.
─¿Y por qué me cuenta eso?
─Necesitaba decírselo a alguien, no se ofenda, señora.
─Vale.
─¿Y de qué va?
©Juanjo Díaz
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martes, 15 de noviembre de 2011
Mesa #11. Lunes 26/08/2019 19:53
─Te he traído aquí para que te empapes de cotidianidad.
─Te he traído aquí para que te empapes de cotidianidad.
─No hace falta que lo repitas todo, guapa.
─No hace falta que lo repitas todo, guapa.
─A ver.
─A ver.
─Lo haremos diferente.
─Lo haremos diferente.
─Ya.
─Ya.
─No...
─No...
─No de-bo re-pe-tir-lo to-do.
─No de-bo re-pe-tir-lo to-do.
─Eso.
─Eso.
─¿Quiere tomar algo, guapa?
─¿Quiere tomar algo, guapa?
─La guapa eres tú.
─La guapa eres tú.
─Tú.
─Tú.
─Joder.
─Joder.
─¿Le apetece...?
─¿Le apetece...?
─Te desenchufo.
─Te deseeenchuuf out, adeuu...!
─Vaya, veo que es el nuevo modelo, chica amiga de Z.A.L Corporation.
─Sí.
─¿Y... qué tal?
─Ya ves, se ha quedado colgada en el proceso neuronal espejo; no avanza.
─Vaya. ¿Qué le traigo?
─Póngame licor de extracto de alga, con tomate y limón ionizado, por favor.
─Bien.
─Tiene un careto raro... La plegaré y la devolveré. ¡Parece un androide!
─¿Es plegable?
─Sí, plegable... ¿Ve? Aprieto aquí y se convierte en un paquetito con lazo y todo.
─¡Coño!
─Nanotecnología pura y dura.
─Un día de estos harán una cafetería portátil, ya lo verá.
─Seguro.
©Juanjo Díaz
─Te he traído aquí para que te empapes de cotidianidad.
─No hace falta que lo repitas todo, guapa.
─No hace falta que lo repitas todo, guapa.
─A ver.
─A ver.
─Lo haremos diferente.
─Lo haremos diferente.
─Ya.
─Ya.
─No...
─No...
─No de-bo re-pe-tir-lo to-do.
─No de-bo re-pe-tir-lo to-do.
─Eso.
─Eso.
─¿Quiere tomar algo, guapa?
─¿Quiere tomar algo, guapa?
─La guapa eres tú.
─La guapa eres tú.
─Tú.
─Tú.
─Joder.
─Joder.
─¿Le apetece...?
─¿Le apetece...?
─Te desenchufo.
─Te deseeenchuuf out, adeuu...!
─Vaya, veo que es el nuevo modelo, chica amiga de Z.A.L Corporation.
─Sí.
─¿Y... qué tal?
─Ya ves, se ha quedado colgada en el proceso neuronal espejo; no avanza.
─Vaya. ¿Qué le traigo?
─Póngame licor de extracto de alga, con tomate y limón ionizado, por favor.
─Bien.
─Tiene un careto raro... La plegaré y la devolveré. ¡Parece un androide!
─¿Es plegable?
─Sí, plegable... ¿Ve? Aprieto aquí y se convierte en un paquetito con lazo y todo.
─¡Coño!
─Nanotecnología pura y dura.
─Un día de estos harán una cafetería portátil, ya lo verá.
─Seguro.
©Juanjo Díaz
viernes, 21 de octubre de 2011
Mesa #07. Lunes 03/09/2001 08.45
─¡Qué envidia me das!
─¿Por qué?
─¿Te parece poco? ¡Te casas este sábado por todo lo alto y para el colmo te vas de viaje de novios a los Estados Unidos!
─Ah, sí, claro, es estupendo pero... ambas cosas me aterran.
─¡Qué dices!
─Verás, en primer lugar no estoy segura de casarme ahora, tan pronto.
─¿Tan pronto? Niña, ¿para ti once años de noviazgo no son suficientes?
─Sí, lo son. Pero creo que aún no estoy preparada para la vida de casada.
─Escucha, que lo digan de mí que soy un pendón desorejado lo encontraría más que lógico; ¡pero tú! Tú has nacido para el matrimonio y para tener hijos... ¿Oye, no estarás enamorada de otro?
─¡Pero qué dices! Amo a Juan como el primer día, sabes que lo adoro, es el hombre de mi vida, quiero vivir y hasta morir a su lado.
─¿Entonces?
─No sé, pero desde que hemos movido esto de la boda es como un mal presentimiento. Siento que tras casarme mi suerte va a cambiar a peor.
─¡Son los nervios! Siempre son los nervios. Escucha, dudar es algo natural, Y más aún cuando quedan seis días para el enlace.
─Sí, va todo tan rápido...
─Venga, dejemos lo de la boda de lado. ¿Cómo llevas lo del viaje?
─Pues no sé si eso es aún peor. Ya sabes lo que me aterra volar.
─Pero si el avión es el medio de transporte más seguro.
─Eso dicen todos... Mira, si fuese un vuelo corto aún te diría que no me importa. Pero Juan se ha emperrado en volar desde aquí hacia Boston y de Boston a Los Ángeles. Bueno tampoco había otra alternativa para esas fechas... Pero para mí todas esas horas dentro del avión van a ser como entrar en la casa del terror y no poder salir por mucho que lo intente.
─No pienses en eso... Pasará todo muy rápido, ya lo verás. Lo que no entiendo es por qué os vais a Los Ángeles, con los feo que es. ¡Podríais haber elegido Nueva York! En septiembre es la mejor época para pasear por sus calles y sus parques; y la vista de la ciudad desde lo alto de las Torres Gemelas es espectacular.
─Ya, pero él se ha emperrado en visitar Hollywood. Si por mí fuera desviaba ese dichoso avión y lo hacía aterrizar en el mismísimo centro de la Gran Manzana. Pero no me caerá esa breva.
─¿Por qué?
─¿Te parece poco? ¡Te casas este sábado por todo lo alto y para el colmo te vas de viaje de novios a los Estados Unidos!
─Ah, sí, claro, es estupendo pero... ambas cosas me aterran.
─¡Qué dices!
─Verás, en primer lugar no estoy segura de casarme ahora, tan pronto.
─¿Tan pronto? Niña, ¿para ti once años de noviazgo no son suficientes?
─Sí, lo son. Pero creo que aún no estoy preparada para la vida de casada.
─Escucha, que lo digan de mí que soy un pendón desorejado lo encontraría más que lógico; ¡pero tú! Tú has nacido para el matrimonio y para tener hijos... ¿Oye, no estarás enamorada de otro?
─¡Pero qué dices! Amo a Juan como el primer día, sabes que lo adoro, es el hombre de mi vida, quiero vivir y hasta morir a su lado.
─¿Entonces?
─No sé, pero desde que hemos movido esto de la boda es como un mal presentimiento. Siento que tras casarme mi suerte va a cambiar a peor.
─¡Son los nervios! Siempre son los nervios. Escucha, dudar es algo natural, Y más aún cuando quedan seis días para el enlace.
─Sí, va todo tan rápido...
─Venga, dejemos lo de la boda de lado. ¿Cómo llevas lo del viaje?
─Pues no sé si eso es aún peor. Ya sabes lo que me aterra volar.
─Pero si el avión es el medio de transporte más seguro.
─Eso dicen todos... Mira, si fuese un vuelo corto aún te diría que no me importa. Pero Juan se ha emperrado en volar desde aquí hacia Boston y de Boston a Los Ángeles. Bueno tampoco había otra alternativa para esas fechas... Pero para mí todas esas horas dentro del avión van a ser como entrar en la casa del terror y no poder salir por mucho que lo intente.
─No pienses en eso... Pasará todo muy rápido, ya lo verás. Lo que no entiendo es por qué os vais a Los Ángeles, con los feo que es. ¡Podríais haber elegido Nueva York! En septiembre es la mejor época para pasear por sus calles y sus parques; y la vista de la ciudad desde lo alto de las Torres Gemelas es espectacular.
─Ya, pero él se ha emperrado en visitar Hollywood. Si por mí fuera desviaba ese dichoso avión y lo hacía aterrizar en el mismísimo centro de la Gran Manzana. Pero no me caerá esa breva.
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