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domingo, 27 de noviembre de 2011

Mesa #08. Miércoles 12/08/1942 16:43


—¿... En qué mesa dices que era?
—Ésta, ésta, la de en medio.
—¿Entonces es ese tipo?
—Sí, ése es.
—Bien, caballero, arreando.
—¿Perdone?
—Ahorrémonos las explicaciones absurdas. Usted sabe que ella llegó primero.
—Pues no, no sé de qué me habla.
—No me obligue a explicarme que yo no sé hablar. ¡Arreando! Vamos, chiquitita, siéntate, no te preocupes por este imbécil.
—¡Oiga! ¿Qué está haciendo?
—Cariño...
—Siéntate, siéntate, este señor ya se iba.
—Por supuesto que me iba. Aquí me voy a quedar, rodeado de... 
—Es que ése no era, cariño.
—¿Cómo que no era? Siéntate, coño, ahora no intentes cambiar de versión que me enfado y ya sabes que yo no hablo.
—Era otro señor. Ha debido de cambiarse de mesa mientras hablábamos porque ahora mismo está en aquélla, la de la ventana...
—¿Cómo? Eso es lo que más me molesta, encima se cambia. Vamos. ¿Qué mesa dices que era?

jueves, 20 de octubre de 2011

Mesa #07. Sabado 04/02/1978 08:32

─Un carajillo bien cargado de orujo.
─Pues para mí sólo un café, gracias. Oye, sí que vienes guerrillero tan temprano, que te pillas para desayunar un carajillo.
─¡Es que ya no se puede ir por la calle tranquilo!
─A ver... ¿Qué te ha pasado ahora?
─Pues nada, que viniendo hacia aquí casi me cae encima un bebé que se había arrojado de un séptimo piso. ¡Suerte que me he apartado justo a tiempo! Pero aún y así... ¡Mira como me ha puesto de sangre la chaqueta el muy cabronazo! 

martes, 18 de octubre de 2011

Mesa #05. Lunes 18/08/2008 12:43


—¡Que te calles! ¡Te lo he dicho cien veces!
—Venga, ya serán menos.
—¡Pues noventa y nueve!
—No, señorita, no han sido noventa y nueve, han sido cien veces.
—¿Y usted cómo lo sabe? ¿Acaso las ha contado?
—Sí, señorita.
—Perdonen, yo también las he contado y han sido noventa y nueve.
—No lo puedo creer. ¿Han estado contando las veces que me mandaba callar?
—Pues sí, señorita, y le aseguro que han sido cien.
—Noventa y nueve, caballero, disculpe pero se ha pasado en una.
—O quizá es que usted ha empezado a contar más tarde.
—No, no, no, seguro seguro que han sido noventa y nueve. Lo sé porque la primera vez que lo ha dicho yo ya estaba escuchando.
—Bueno, quizá eso es lo que usted cree y lo haya dicho antes, al entrar, justo cuando iban a sentarse en la mesa.
—¿Pero por qué? ¿Ustedes son idiotas?
—No, estábamos deseando que de una vez por todas usted se callara, pero no ha ocurrido... aún.
—¿Quieren ustedes callarse de una vez? ¡¡¡Cállense todos!!!