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miércoles, 12 de octubre de 2011

Mesa #05. Viernes 02/12/2061 13:32


—¿Pero entonces el camarero era un psicópata?
—Qué va, al final resultó que el asesino era su clon.
—¿Y cómo pudieron averiguarlo? Tendrán el mismo ADN, ¿no?
—Y las mismas huellas dactilares. Como son clones, son idénticos. De hecho un clon proporciona impunidad a cualquier asesino, ahora que lo pienso... Interesante...
—Bueno, ¿entonces cómo lo cogieron?
—El camarero clonado se había hecho un tatuaje en el antebrazo. Y su origen, como los llaman, no lo tenía... Entonces ella, cuando luchaba para librarse de él, se lo vio y se lo dijo a la policía y... el resto te lo puedes imaginar.
—¡Qué cosas!

martes, 11 de octubre de 2011

Mesa #08. Domingo 23/10/2061 18:12


—¡Mierda!
—¿Qué pasa?
—Acabo de meter el pie en un cubo de fregar. ¿Qué coño hace esto aquí?
—¡Ay, cuánto lo siento! Es que estaba la mesa libre y había aprovechado para fregar un poco...
—¡Joder, vaya mierda!
—Espera, te traeré un secador... Por favor, sentaos y pedid lo que queráis; invita la casa, faltaría más.
—Joder, qué asco... Gilipollas... Me cago en su pu...
—Bueno, bueno, calma, el hombre te ha pedido perdón. Y nos vamos a tomar algo gratis...
—Claro, como tú no tienes el pie empapado en agua sucia con olor a amoniaco...
—Ten, este secador es bastante potente. Si prefieres hacerlo dentro puedes entrar a la cocina. De verdad, lo siento...
—Pues casi prefiero ir al baño. Tendré que lavar este calcetín porque huele fatal.
—Como quieras. Dentro también tenemos un baño nuestro y tiene banqueta. Estarás más cómodo.
—Vale. Ahora vengo, cariño.
—Aquí te espero.
—¿Qué quieres tomar mientras vuelve?
—Pues... Una caña y algo de picar.
—Perfecto. Paco, por favor, anda, tráete  un par de cañas y... unos pinchitos variados. De los de tosta. ¿Te importa que me siente?
—No, claro que no, pero...
—Verás, tengo algo que confesarte. En realidad ese cubo lo he puesto yo ahí para que pasara lo que ha pasado. Realmente he puesto ese maldito cubo ya unas quince veces, pero hasta hoy no ha ocurrido por fin.
—¿Pero qué dices?
—Desde que te vi entrar en el bar la primera vez me pareciste la mujer más sexy que he visto en mi vida. Necesitaba verte a solas, decírtelo.
—Vaya, gracias, pero yo...
—¿Es tu novio? ¿Lo quieres mucho? Anda, te estás poniendo colorada. Estás tan guapa así, con ese rubor...
—Calla, por favor. Sí, es mi novio y claro que lo quiero. Si no no sería mi novio.
—Ya, pero puede que llevéis demasiado tiempo juntos, no sé. Con el tiempo se pierde el amor y queda la rutina. Eres tan preciosa... Te mereces lo mejor. Me gustas tanto que me siento capaz de cualquier cosa por ti...
—No seas exagerado.
—Hasta mataría.
—Vamos, déjalo, que me estás poniendo nerviosa...
—Te amo.
—¡Por favor! Voy a buscar a Charlie.
—¿No lo entiendes? Charlie no va a volver. Está muerto.